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Entradas

PIES PLANOS por Verónica D'Auria

PIES PLANOS
La vieron cargando el cochecito azul del último, el sexto niño camino a la biblioteca. Buscaba algo de esparcimiento en uno de esos libros viejos, de hojas amarronadas de las grandes colecciones de los clásicos. Tenía ojeras rosadas debajo de sus ojos grises y bajo el crecimiento de la tinta oscura se veía su cabello de un blanco amarillento.
Los funcionarios de la biblioteca la felicitaban por el niño y ella tensaba los cortos músculos para poder esbozar una sonrisa.
¿Qué llevás? Le preguntó una colega rubia del colegio que tenía un hijo preadolescente.
Unas novelas de Jane Austen_le respondió.
La otra maestra le acarició el pelo suave del bebé y le preguntó por el resto de su familia. Mientras hablaba y gesticulaba parecía moverse al ritmo de jazz sobre la biblioteca. Tocaba el aire y se deslizaba en él con levedad. Parecía no tomarse nada demasiado en serio. Miró lo que la otra llevaba. Una serie de policiales suecas sangrientas que solo impresionaban con sus tapas brillantes…
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LUNA MENGUANTE por Verónica D'Auria

“Cuanto más huía, más bella se volvía”
Ovidio


De pronto, en medio de la multitud, comenzó a sentir asco por la gente. Estaba rodeado de lo que podría llamarse su propio medio. Una fiesta en un lugar atrayente y lujoso como una mansión californiana, con tejas oscuras que brillaban y un lago artificial junto a las mesas.


Afuera comenzaron los fuegos de colores en el aire. Siempre los había admirado. Le habían dado una alegría primitiva, una suerte de felicidad infantil, una sensación que todo estaba bien en el universo. Pero hoy los juegos de luces se parecían demasiado unos a otros; se asemejaban  a trucos publicitarios baratos; se sentía de cerca el olor a pólvora. El estruendo lo hizo remontarse a los ruidos terribles que debían sufrir en sus oídos los viejos y los animales en guerras que parecían siempre tan lejanas.
 Y aquí estaba él. Con una sonrisa forzada y elástica, vendiéndoles no un producto sino la esencia de consumir ese producto, de consumir en general, la filosofía de la sonr…

BEBAL por Verónica D'Auria

Erase que se era una ciudad llamada Bebal, que quedaba a orillas de un mar muy  azul que se volvía muy verde y muy gris en los días de tormenta.    Bebal no era una ciudad como otras ciudades con su calle principal y sus edificios principales, con sus rascacielos y sus parques.En realidad sí lo era, pero sólo en apariencia. Porque Bebal era una corbatocracia.   No estoy hablando de corbatas que hablaran y que gobernaran la ciudad.     Lo que sí ocurría en Bebal es que la corbata era para ellos no solamente el artículo más importante de la vestimenta sino también una pieza imprescindible para el funcionamiento normal de esa ciudad.      Es que en Bebal no solamente usaban corbata los bancarios y los oficinistas .Las mujeres también llevaban corbata (con moñitas y con flores pintadas), los niños y las niñas; los perros y los gatos en las plazas, los sapos, las girafas y los monos del zoológico. Hasta las mariposas si uno las miraba bien, volaban de unas flores a otras llevando, alrededor d…

EL NÁUFRAGO por VERÓNICA D'AURIA

EL NÁUFRAGO
Tenemos como política no hacer demasiadas preguntas y aceptar en seguida todas las internaciones.  Esa madrugada la zona de las refinerías estaba tenuemente iluminada por las luces verdosas que envolvían a las chimeneas y el humo de las fábricas disolvía en pequeños círculos el fulgor de las últimas estrellas.   La ambulancia trajo al paciente final de la noche, al que todos mirábamos llegar desde la ventana de la sala de guardia. Debajo, el patio de entrada estaba cubierto por una enredadera junto a la cual el jardinero se empeñaba en cultivar canteros de peonias y rosales que nadie miraría, sumidos como estaban todos en los grandes tormentos de su mundo interior.  Ileana estaba junto a la puerta fumando el tercer cigarrillo de la noche y escuchando una melodía altísima en el MP3, esperando que llegara alguna orden. Vio como lo sacaban de la camilla aunque solo pudo notar que se trataba de un hombre más bien joven con los brazos demasiado pálidos.   Hizo el camino de vuelta ha…

HAIKUS

HAIKUS  





I Aquí estoy viendo Por entre las palabras Paisajes blancos.

II Las noches del sur Ven el alma del cielo En las estrellas.

III Oscura noche Paseante viva y veloz Me arrastra el alma.


IV Inagotable Manantial de tristeza Dentro del pecho


V La roca tibia Cuida del mar / profunda Mi barrosa alma.


VI Sólo describo Lo que nunca he visto Para poder ver.

VII Ella existe /

PISCIS - UN CUENTO ANTIGUO

PISCIS 
por Rossana Piccini
Why fade these children of the spring, born but to smile and fall?’ William Blake(The Book of Thel)

“…meio a meio o rio ri por entre as árvores da vida o rio riu, ri por sob a risca da canoa o rio riu, vi o que ninguém jamais olvida ouvi ouvi ouvi a voz das águas…” M. Nascimento – C. Veloso (A Terceira Margem do Rio)

Hubo un día, mucho tiempo atrás, en que una niña de la selva apareció en la orilla del mar. Yo estaba allí y la vi llegar: bajo sus pies la tierra cobriza parecía convertirse en una alfombra bordada de hierbas y flores silvestres que la conducía, como a una novia, hacia un altar de arena, espuma y sal. Su vestido casero de blanco algodón se ondulaba a cada paso como la superficie de un lago agitado por el viento. Su cabello despeinado era una mata de juncos coronada por cardos violáceos y su colgante de cristal de cuarzo reflejaba la luz que nacía del sueño y esa luz al tocar la tierra se multiplicaba en pequeños haces de luces de colores - por esto s…